La intermediación hipotecaria nace con la filosofía de la mediación pero en la práctica por el desequilibrio de poderes fundamentalmente y la falta de un mayor apoyo institucional, se convierte para los mediadores en una ardua y a veces frustrante, tarea de negociación pura y dura, más dura que pura, pues incluso las posibilidades de negociación son en muchas ocasiones escasas. A esto contribuye sin duda la regulación existente el Real Decreto  de protección de deudores hipotecarios(prácticamente inaplicable) aunque con su reforma por la llamada ley antidesahucios  son más las familias que en teoría pueden acogerse a ellas, sin embargo las soluciones ofrecidas en la práctica son muy escasas ya que el límite en la hipoteca que se haya suscrito no puede superar los 120.000 € para poder optar a la dación en pago, única solución posible para muchas familias.

Una vez sentada esta premisa tan negativa, tengo que decir que después de 11 meses en la oficina de intermediación, considero que el trabajo que se realiza, aunque dista de la imparcialidad, pues inevitablemente te pones del lado del más débil, al que además intentas “defender” en muchos casos de “abusos” económicos que están llevando  a la familia a la ruina total y absoluta, si creo que se acerca más a la “neutralidad” en la medida en que de alguna forma “entiendes” la postura de la banca tradicional, tal y como está concebida de generación de beneficio económico 100%. En ese sentido cuando estás negociando y te encuentras a una familia que con un sueldo bastante normal ha solicitado una hipoteca más bien elevada, no entiendes cómo ha sido posible y piensas también existe responsabilidad de la familia?  La banca ha ido a hacer su agosto, en la época del boom inmobiliario, sin contar con los problemas económico-financieros que luego han surgido, y que la han llevado a tener que subvencionarse del Estado.

No obstante esta reflexión para fundamentar un poco la “neutralidad” entiendo que en muchos casos, la mayoría, la falta de honestidad de la banca (y deseo incontrolado de llegar a un número de hipotecas, a realizar unos determinados números) y sus sociedades de tasación, ha hecho que se concedan préstamos hipotecarios excesivos en la cuantía a personas que no cumplían el perfil para obtenerlos y en ese sentido esa falta de honestidad con las personas, de decirles no, no puedo darte ese dinero, máximo te puedo dar esto (lo que debido a los precios tan “inflados” existentes en realidad hubiese conllevado la no concesión del préstamo ni compra de la vivienda y tal vez a una natural contención de precios ),ha llevado a un sinfín de préstamos hipotecarios que con la caída tan abismal de los precios y la falta de demanda en la compra (por falta de liquidez y negativa de los bancos de conceder préstamos, estando ahora en el otro extremo), hacen que en muchos casos nos encontremos en un callejón sin salidaSe nos estaba “vendiendo” la idea de que comprar una vivienda no solo era cubrir una necesidad básica, sino una inversión de futuro , de tal forma que en estos años el que alquilaba una vivienda se le decía “estas tirando el dinero” por la misma cantidad te compras un piso y es tuyo!!.

De esta reflexión en “voz alta” parece que se trata de una “confabulación” de las promotoras inmobiliarias, banca y Estado para aumentar su cuenta de resultados, y para ganar dinero a toda costa, sin pensar en los costes no solo económicos que generaría. Indudablemente a ello ha ayudado mucho que las sociedades de tasación que trabajaban para los bancos, valoraban en muchísimos casos, el bien, en función de la necesidad económica, del importe del crédito en definitiva, ocurriendo ahora, que una vivienda que estaba valorada en 200.000 euros para conceder un préstamo de 160.000, (y que en realidad quizás valía máximo 150.000 €) la valoran ahora en 90.000 €, de locos!!¿quien ha de pagar ahora estas diferencia de precios…las familias? !!!

En aplicación de la ley de mediación vigente, si estamos negociando con un banco, este no puede interponer demanda, y si la interpone podemos plantear defectos en la presentación de la demanda, por encontrarnos en fase de mediación, paralizando o suspendiendo el procedimiento hasta que el banco conforme a lo establecido en el RD de protección de deudores hipotecarios, conteste por escrito a lo solicitado por el deudor (se encuentre o no dentro de los requisitos del RD), es decir una vez iniciada por la OIH los trámites de intermediación, se cumplan o nos los requisitos es obligación del banco resolver dicha petición, aunque sea en el sentido de decir que no se cumplen los requisitos del RD y que el banco voluntariamente no accede a la mediación.

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